La vida es como una partida de Poker, en la cual te dan cartas buenas y cartas malas.
Algunas veces no tienes las cartas que te hubiese gustado tener, pero lo primordial no son las cartas que tengas en determinados momentos de la vida, sino que sepas jugarlas bien.
Puedes ir ganando o perdiendo la partida, ahí es cuando llegan los momentos buenos y los malos. Tal vez dejé de ser realista cuando aprendí a ser optimista, pero pienso que lo bueno no puede existir sin lo malo, porque si no nos pasaran cosas malas, no sabríamos valorar lo bueno. Aprendí a ganar cuando supe perder. Antes de darte por vencido porque tengas una mala racha en la partida o pienses que no hay salida y que la puerta de tu felicidad se cierra, piensa que otra se abre siempre. Sólo que a veces no la vemos porque nos quedamos paralizados frente a la que se cerró.
Siempre he escuchado: "No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos". Vale, pero hace poco descubrí que otras veces no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.
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